La mañana del 5 de abril arribó en el atracadero del hotel la barca que nos llevó hasta la isla de Hatta. Para ello rodeamos Banda Neira por el sur y luego por el oeste, cruzando el canal con la isla de Banda Besar (esta es una isla mucho mayor que Banda Neira pero es escarpada y selvática, y solo tiene unas pequeñas aldeas de pescadores). La barca después viró por su punta norte y se dirigió directamente a Hatta, rumbo sureste.
En la barca venían todo el grupo de amigos de la noche anterior, por lo que podría afirmar sin equivocarme, que nuestros pasajes también pagaron los suyos y su jornada playera.
El viaje de una hora, aunque bonito y emocionante, fue duro y mareante porque el motor hacía un ruido ensordecedor, el olor a gasolina era bastante fuerte, y la barca iba dando continuos saltos en su enfrentamiento con el mar.
En la barca venían todo el grupo de amigos de la noche anterior, por lo que podría afirmar sin equivocarme, que nuestros pasajes también pagaron los suyos y su jornada playera.
El viaje de una hora, aunque bonito y emocionante, fue duro y mareante porque el motor hacía un ruido ensordecedor, el olor a gasolina era bastante fuerte, y la barca iba dando continuos saltos en su enfrentamiento con el mar.
