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miércoles, 11 de agosto de 2010

EL TEMPLO DORADO

El día 9 de agosto, al día siguiente de la visita a la frontera hindo paquistaní y ya con una enorme colección de picaduras de mosquito en mi tren inferior, me fui a visitar el Templo Dorado. Como no llovía, pude pasear cómodamente por el lugar.

Amritsar es la capital y ciudad santa del Punjab, la tierra de los Sikhs, Sijs o tal como se debería pronunciar para el castellano parlante: Sikjs.

sábado, 7 de agosto de 2010

AMRITSAR Y LA FRONTERA INDO PAQUISTANÍ

El bicitaxi me dejó en las cercanías del Templo Dorado y hasta allí marché caminando terriblemente cargado con todas mis pertenencias. En las instalaciones del templo me acerqué a uno de los guardazapatos y pregunté por si me podían alojar. Un sikh me llevó a la zona de hospedería para extranjeros y me dijo que estaba un poco lleno pero que me podría quedar en el suelo. En su interior, envuelto en la penumbra, una larga fila de camas que pude intuir que estaban ocupadas por gente descansando. Al otro lado, pequeñas y también muy oscuras habitaciones, por supuesto ocupadas.
Busqué un trozo de suelo, pero no había. Estaba lleno de mochilas y lo único que quedaba libre era un estrechísimo sendero para avanzar por la estancia. El sikh me pidió que hiciera una donación. Le dije que se esperara a que al menos me acomodara, coño.

martes, 3 de agosto de 2010

DE LEH A MANALI, DE MANALI A AMRITSAR (A LO LOCO)

Permanecí un par de días más en Leh ya que el agradable clima del lugar me motivaba a apurar aún un poquito más la maravillosa tierra de Ladakh. En esos días trabajé intensamente en el blog e incluso pude hasta conectarme a internet, cosa que antes de marchar a las enseñanzas era casi imposible porque siempre estaba cortada la comunicación, que los cachemiros son unos intrigantes.

Me encontré por Leh a Sarah, la mujer que había conocido en Pokhara y que al igual que Alicia, encuentra más estimulante estar fuera de su tierra. Cené con ella mi última noche completa en Leh y le comenté que seguramente iría a las islas Andaman para desde allí saltar a Tailandia. Me dijo que igual nos volvíamos a encontrar en tan remoto archipiélago ¿me estaría persiguiendo? me pregunté.