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martes, 9 de marzo de 2010

ÚLTIMAS VISITAS Y FIESTA EN MOSCÚ (SÍ, MÁS FIESTA)

El lunes tenía dos opciones, o visitar el Kremlim en su interior o caminar por las calles haciendo un par de itinerarios del Moscú clásico. Opté por esto último. Estos paseos me llevaron por calles históricas de la ciudad con iglesias cada pocos centenares de metros, algún monasterio, parques repletos de nieve, el teatro Bolshoi y calles peligrosas por el hielo en el suelo. Al final de la primera ruta acabé en un centro comercial que hay situado enfrente del Kremlim en la plaza Roja. Se trata de un enorme palacio de aspecto barroco ocupado por las más finas tiendas de las más caras marcas que uno pueda imaginar.

domingo, 7 de marzo de 2010

UNAS VISITAS MUY SOVIÉTICAS

El domingo lo dediqué a dos actividades muy soviéticas. La primera fue visitar el mausoleo de Lenin y la segunda, el museo Cosmológico.
Siendo como era domingo, sabía que tendría que esparar cola para ver a Vladimir, pero como el lunes no se puede visitar y el martes por la mañana me marchaba, no me quedaba otra.
Hacer cola a cinco grados bajo cero es algo duro, y más si muchos de los que están en la cola intentan colársete. Era una lucha callada para no perder el sitio y para no quedar en la parte externa de la cola más expuesta a los elementos. Yo fui adelantado en varias ocasiones y casi siempre estaba en la parte exterior. No soy ruso y no tengo la experiencia de esta gente.

sábado, 6 de marzo de 2010

EL METRO DE MOSCÚ

Entre el sábado por la tarde y el lunes por la tarde estuve visitando las estaciones del metro de Moscú más atractivas. Son aquellas que se construyeron hasta los años 50 y son como palacios subterráneos, arte para el pueblo. Visité las estaciones de la línea 1 que es la más antigua, y las de la línea circular que para mi son las más bellas. Tienen sobrerelieves con motivos patrióticos sobre la revolución, el deporte, el trabajo y los ideales socialistas; también hay mosaicos y molduras; y casi todas las estaciones en lugar de fluorescentes tienen grandes lámparas. Los espacios más sobresalientes suelen ser los andenes de las estaciones, pero también este arte decorativo está en algunos pasillos, entradas y distribuidores interiores.

VISITANDO IGLESIAS ORTODOXAS DE MOSCÚ



viernes, 5 de marzo de 2010

PASEOS, BILLETES DE TREN Y CONCIERTO EN EL HOSTEL


Por la mañana salí a recorrer los alrededores del centro de Moscú para visitar un par de rascacielos de los siete mandados construir por Stalin. La visita la hice caminando y comprobé que en esta ciudad conviene ponerse a refugio cada cierto tiempo para no quedarse pajarito. Pasé por delante de la embajada de Estados Unidos; estuve tentado de fotografiarla pero preferí ser recatado y evitar problemas. Paré en un centro comercial de lujo y pensé en comprar algo para desayunar, pero pensé que siendo Moscú una ciudad ya de por sí muy cara, comprar allí sería de lo menos aconsejable, así que aguanté el apetito. Visité el primero de los rascacielos, el Hotel Leningrado y descaminé lo recorrido para ir hacia el otro, el del Ministerio de Asuntos Exteriores, un edificio bastante imponente.

jueves, 4 de marzo de 2010

CAMBIO DE HOTEL Y VISITA AL KREMLIN CON SERGEY

Solamente tenía una noche en el hotel Asia, por lo que a la mañana siguiente recogí con la intención de abandonarlo a las 11 horas para poder llegar a las 12 al Hostel Moscú en el centro mismo de la ciudad. Antes de irme, pregunté a la recepcionista por mi registro policial (en Rusia, cada vez que uno cambia de destino debe registrarse en la policía para que sepan dónde te encuentras). Resultó que todavía no tenía el registro y debía esperar dos horas hasta que llegara, así que permanecí en el hall del hotel escribiendo en el diario.

miércoles, 3 de marzo de 2010

PRIMER DÍA EN MOSCÚ

Estaba completamente dormido cuando en medio de mi sueño oí un coro de voces y un fuerte golpe. Al momento me despertó Roscko: habíamos llegado a Moscú. Eran las 6h39, pero en mi reloj ponía 5h39 ya que Rusia es una hora más que en Ucrania (y dos más que en Europa occidental). Me dijo que me diera prisa en recoger y se despidió de mi. Enseguida pasó el revisor (compruebo que en estos países hasta un simple botones va vestido como un comandante) y supongo que me dijo que me fuera echando leches. Recogí lo más rápido posible y salí a la estación todavía de noche. Hasta las 12h no me podía presentar en el hotel.