El viaje en tren de Benarés hasta Calcuta partió con ocho horas de retraso en plena madrugada. Cansado como estaba dormí bien, aunque todo sudado y churretoso, y aunque uno se va haciendo a estas cosas, en esos momentos no dejo de pensar en fuentes de agua templada que riegan mi cuerpo.
Una vez comentaba Miguel de la Quadra que lo peor de la prueba del Camel Trophy (¿sus acordáis?) era la imposibilidad de asearse, y que para mucha gente este era el impedimento principal para participar.
