Después de una noche en que no descansé mal para hacerlo en un autobus y con los pies mojados, llegué al amanecer a Da Nang, la tercera ciudad de Vietnam. Como este lugar no tiene demasiados encantos quería irme directamente a Hoi An. Preguntando encontré un pequeño autobus urbano que saldría casi inmediatamente.
Tras hora y pico de viaje, nada más llegar a mi destino, me tomé un café en unas banquetas de la estación de autobuses y luego cogí una moto que me llevó hasta un hotelito en el centro de la ciudad.
Tras hora y pico de viaje, nada más llegar a mi destino, me tomé un café en unas banquetas de la estación de autobuses y luego cogí una moto que me llevó hasta un hotelito en el centro de la ciudad.
